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L a P e d r @ d a

SOBRE LA CENSURA DE PRENSA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN CUBA

DOS FUERZAS NEGATIVAS: EL BLOQUEO Y LOS LLAMADOS INDEPENDIENTES

Cuba ha sufrido en las ultimas cuatro décadas un bloqueo absurdo como parte de una política hostil y de cerco dispuesta por los Estados Unidos. La prensa cubana ha sido afectada por esa política, y en determinadas coyunturas se ha visto obligada a guardar silencio o esperar la mejor oportunidad para ofrecer informaciones que, en no pocas ocasiones, resultaban estimulantes y beneficiosas para el país. Citemos, por ejemplo, las negociaciones sobre una determinada inversión extranjera o la concreción de una operación comercial. Son informaciones que, de publicarse fuera del momento oportuno, tienen significativas implicaciones por las represalias y presiones que ejercen las embajadas y agentes de Estados Unidos en todo el mundo que por ley de ese país deben evitarlas u obstaculizarlas. Esto, pues, hace bien delicado el trabajo de los periodistas cubanos.

La prensa cubana, no obstante, puede preciarse de ser una de las más libres e independientes del mundo. No tiene que defender los intereses de la propiedad privada, ni los de la publicidad comercial, ni los del grupo de politiqueros. Escapa, en fin, a la dominación de los poderosos, a las políticas neoliberales, a las condiciones que imponen los organismos financieros internacionales. La prensa cubana no es un negocio y la noticia para ella no es una mercancía. Y es mayormente libre porque no hace propaganda a favor de los modelos económicos-sociales que generan desempleo, hambre, miseria, analfabetismo, enfermos sin atención medica, mendicidad, niños y ancianos desamparados, vicio como la droga, el juego y la prostitución, el racismo, el terrorismo y las guerras injustas.

Los poderosos que utilizan todas las armas para destruir a Cuba, matarla de hambre y crearle todo tipo de dificultades, esgrimen el tramposo razonamiento de la libertad de prensa para atacarla. ¿Qué derecho tienen ellos a enjuiciar nuestras políticas editoriales y de información dirigidas a garantizar la decisión soberana de un pueblo de luchar por su independencia y dignidad, de construir el modelo de sociedad que considera más justo y humano, en medio de un clima de agresiones, amenazas y cercos?

Es frecuente que la propaganda anticubana intente justificar la creación de poderosas emisoras cuyas señales están dirigidas hacia Cuba, como Radio Martí o TV Martí, o el apoyo financiero y político a los llamados “periodistas independientes” dentro de Cuba como una manera de que el pueblo cubano reciba la información que el gobierno de Cuba le niega. Es una mentira más. Se trata de piezas montadas para subvertir el orden dentro de Cuba y para justificar las políticas criminales del imperialismo contra el pueblo cubano.

Los llamados periodistas independientes no son ni periodistas ni independientes. Ese calificativo de independientes se lo han vendido al mundo al igual que le han impuesto la marca de un automóvil o un tubo de pasta dental. Se trata de agentes a sueldos de un gobierno extranjero que tiene como política oficial exterminar a los cubanos por medio del hambre y las enfermedades, y a los que, en su inmensa mayoría, disfrazan de periodistas. Sólo unos pocos han ejercido profesionalmente el periodismo. Sus informaciones parcializadas y llenas de insultos y un lenguaje irrespetuoso sobre la realidad cubana tienen cabida en las emisoras propiedad del Gobierno Federal, como Radio Martí y TV Martí, y otras de Miami que responden a la mafia anticubana, El Nuevo Herald, o los sitios web anticubanos que han abierto. A esos “independientes” les paga la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. La SIP y otras organizaciones lo premian con publicidad y dinero, y los proclaman “defensores de la libertad de prensa”. Escriben o hablan por la radio sobre lo que les ordena el gobierno de los Estados Unidos. Cumplen el despreciable papel de típico mercenario dentro del tinglado de la propaganda anticubana diseñada, ejecutada y financiada por el gobierno de los Estados Unidos. Sus acciones son contrarias a la Constitución y a las leyes cubanas al crear, sin autorización, oficinas de prensa y asociaciones. Actúan en un marco de absoluta ilegalidad.

En los documentos desclasificados sobre Cuba del gobierno de los Estados Unidos se evidencia que desde los primeros momentos de la Revolución destinaron grandes recursos financieros para fabricar una oposición interna que abriera el camino a la reinstauración de la neocolonia.

Cuba no teme a lo que dicen esos mercenarios. A muy pocos han confundido o pueden confundir con sus mentiras y tergiversaciones de la realidad cubana. Lo que irrita a nuestro pueblo es que se haya convertido en instrumentos y colaboradores estrechos del que pretende ser verdugo del pueblo cubano, de quien trata de matarlo de hambre y enfermedades.

Pero el pueblo cubano es tan civilizado que las acciones tan indignantes como la que cumplen los llamados “periodistas independientes” son incapaces de arrastrarlo a usar la violencia contra ellos: se ha tenido estricto respeto por la integridad personal de esos individuos. A ninguno se le ha torturado, asesinado o desaparecido como tristemente ocurre cada año en el resto de América Latina con miles de periodistas u opositores que enfrentan la implantación de las políticas neoliberales como la injerencia norteamericana o los desmanes de los gobiernos denominados democráticos y apoyados por Estados Unidos.

Pero, no obstante ellos, cada vez que uno de esos mercenarios de la pluma es citado por las autoridades cubanas para requerirlo por violar las leyes, la SIP y toda la prensa de Miami arman un gran escándalo porque en Cuba no se respeta la libertad de prensa y de expresión. Y fabrican historias e informes escalofriantes que circulan por el ciberespacio, se publican en periódicos y revistas, se repiten en emisoras de radio o canales de televisión... con tales técnicas y el dominio que ejercen sobre los principales medios de comunicación mantienen desinformado al mundo sobre las realidades de Cuba y del Tercer Mundo en general.



A modo de resumen:



La prensa cubana responde a los intereses del pueblo en el poder no a la de los explotadores, opresores y mafias al acecho desde Miami.

El bloqueo y la hostilidad contra Cuba contribuyen en algunas ocasiones a limitar la información al pueblo, a retrasar el perfeccionamiento de nuestra libertad de prensa y de expresión, y el nivel de autonomía que le corresponde a la prensa dentro de nuestra sociedad.

Los periodistas cubanos están comprometidos con la obra y el proyecto revolucionario y lo defienden e impulsan desde su profesión.

El respeto absoluto a la verdad ha guiado y guía los pasos de los profesionales del periodismo en Cuba.

La prensa cubana proclama con orgullo que es objetiva, pero no imparcial, porque no se puede ser imparcial entre el bien y el mal, la guerra y la paz, la justicia y la injusticia, el patriota y el vendepatria como la independencia y el anexionismo, la solidaridad y el egoísmo.

La prensa cubana es voz de los humildes y para los humildes de todo el mundo, defensora de las víctimas del injusto orden imperante hoy en el mundo.

Somos una prensa genuinamente libre en el mundo porque nuestra opinión no está en venta, porque no tenemos compromiso alguno con la publicidad de los grandes intereses económicos ni con un grupo de politiqueros, y porque servimos a la causa de la independencia, la libertad, autodeterminación y dignidad de los pueblos.

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De la Constitución de la República de Cuba

Artículo 53. Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servivio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad.

La ley regula el ejercicio de estas libertades

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